Unos cuantos rayos de sol asomaban por la ventana de la
habitación de mi casa. Eran las 7. Estaba desnuda. Me encontraba encima de la
tripa de Miki, mirando en dirección a la puerta. Él tenía la mano derecha en mi
hombro y la otra apoyada en su pecho. Notaba su respiración larga y pausada.
Estaba durmiendo. No quería moverme de mi sitio porque si no lo despertaría,
pero tenía ganas de ver cómo dormía. Lentamente y con mucho cuidado levanté mi
cabeza, la ladeé en dirección al
cabecero de la cama y me volví a apoyar en su barriga. Lo miré de arriba abajo
fijándome en todos los detalles de su cuerpo donde mi vista podía alcanzar.
Tenía la cara ladeada hacia la izquierda, por lo que pude observar mejor sus
facciones. El pelo estaba hecho un revoltijo, los ojos cerrados junto a las
ojeras que mostraban lo poco que había dormido días anteriores, la nariz aguileña
que tanto lo caracterizaba, la barba incipiente de esa mañana, la boca ligeramente abierta hacia abajo con
sus labios en forma de media luna…sus labios. Esos labios tan irresistibles,
esos que me habían besado horas anteriores y que me habían hecho disfrutar como
cada minuto que los siento, esos por los que no puedo vivir si no me
besan…Esos, sí. Estuve observándolos un
rato hasta que sin darme cuenta, se me fueron cerrando los ojos lentamente y
teniendo como última imagen, sus labios entreabiertos.
El teléfono móvil. Ese maldito objeto que sólo sirve para
interrumpir buenos momentos estaba sonando. Lo peor es que era el mío. Voy a
cogerlo y me doy cuenta que estoy sola en la cama. Aún así, me apresuro y lo
cojo.
-Hola Flo. Sí, vale. Me parece bien. Hasta mañana. Otro beso
para ti.
Parecería una conversación normal si no fuera porque esa era
la última llamada que querría haber recibido. Flo me había llamado para
concretar la hora en que grabaríamos el último programa de Tonterías la Justas.
Me daba mucha pena porque había sido un año genial, pero esperaba que fuese
porque algo mejor iba a venir.
-Buenos días princesa.
-Buenos días cariño.
-¿Y esa cara?-preguntó mi maravilloso novio, preocupado.
-Ha llamado Flo para concretar la hora a la que íbamos a
grabar el último programa de Tonterías las Justas.
-Lo siento mucho cariño, pero tranquila, seguro que vendrán
proyectos mucho mejores.
-Eso espero Miki.-dije mostrándole una sonrisa tímida.-Por
cierto, ¿dónde estabas?
-Estaba en el salón ordenando el estropicio que hiciste ayer
cuando llegamos de nuestra cena y nuestro paseo por el Retiro- dijo con una
sonrisa traviesa, con la que no pude evitar sonrojarme.
-¿Cómo que “hice”? ¡Hablo Don Perfecto! ¡Anda ya , si eras
tú el que vino pidiéndome juerga! Estabas deseando acariciarme, besarme,
desnudarme…-dije susurrándole esto último al oído, haciendo que se estremeciera
bajo mis labios.
-No..no ..es.s cierto- dijo tragando saliva y con la
respiración entrecortada mientras que hacía que me tumbase en la cama, él
encima de mí.
-¿No?- dije acariciándole los labios con el dedo índice
mientras me mordía el labio.
-Vale, sí jajaj..-no le dejé terminar, simplemente lo besé
salvajemente, sin apenas dejar espacio entre nuestro cuerpos mientras el me
acariciaba el costado derecho. Ambos estábamos desnudos de la noche anterior,
por lo que no hizo falta mucho tiempo para que estuviéramos amándonos como
hacía horas atrás. La habitación se lleno de nuestras caricias y nuestros
suspiros dejando apenas lugar para el tiempo.
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