lunes, 23 de abril de 2012

Capítulo 6-Y me dijo en un suave susurro

Pasamos la tarde viendo películas de miedo, ya que a los dos nos encantan.

-No entres ahí, no entres ahí- dije, y acto seguido me llevé un susto- ¿Ves? Ya te han matado. Te lo había dicho, si no, no haber entrado ahí.

-Anna, ¿por qué le hablas a la tele?- se reía de mis ocurrencias y eso sabía que me picaba mucho.

-¿Qué tiene de malo? No es mi culpa que pongan a personajes tontos en este tipo de películas- respondí fingiendo estar enfadada.

-¿Te he dicho que estás preciosa cuando te pones así de infantil?- me dijo acariciándome la cara con ternura.

-Sí, pero me gusta que me lo repitan- respondí acariciando la mano que tenía apoyada en mi cara.

-Jajaja ya veo- me besó con ternura.

Seguimos viendo la película hasta que acabó y cenamos en mi casa entre caricias y bromas. Cuando acabamos, fuimos a tomarnos un helado fuera. Fuimos a un parque cerca de mi casa, y nos sentamos debajo de un árbol, él apoyando la espalda en el árbol y yo apoyando la mía en su pecho. No teníamos miedo a que nos viera nadie , ya que era de noche y no había mucha gente por ahí. Sólo nos iluminaba una farola que se encontraba cerca de ahí. Nos terminamos el helado en silencio y escuchando el latido de nuestros corazones.

-Voy a tirar la tarrina- estaba levantándome cuando me sujetó del brazo evitando que me levantase. Caí encima suya.

-¡Cómo pesas Simon!- me dijo picándome.

-Ahora te aguantas, eso te pasa por tirarme- le saqué la lengua burlándome de él.

-Pues ahora no te vas a levantar- dijo sujetándome los brazos,

-Eso que te lo crees tú- salí corriendo todo lo que mi cuerpo me permitía y fui a tirar la tarrina. Miki también la tiró y luego salió corriendo detrás de mí hasta que me alcanzó y caímos en el césped, él encima de mí. Nuestros labios estaban a escasos centímetros de distancia. Su pecho estaba apoyado en el mío, por lo que pude sentir los latidos de su corazón. Me miraba a los ojos con una ternura que hizo que me sintiera la persona más afortunada del mundo.

-Eres preciosa princesa

No puede aguantar más y acorté la distancia que separaba a nuestros labios, juntándolos en un beso lleno de ternura y amor.

Estuvimos un rato más besándonos y mirando las estrellas apoyada en su pecho.

Cuando llegamos a casa eran las doce y media, estaba cansada y mañana había programa. Vaya- pensé.

-Gracias por hacerme pasar una de las mejores noches de mi vida.

-Gracias a ti princesa, por existir.

Lo besé como si me fuera la vida en ello, un beso apasionado y lleno de sentimientos. Llegamos a la cama y estuvimos acariciándonos. Al cabo de un rato me tuve que separar, ya que se me cerraban los ojos y no paraba de bostezar. Eso le hizo gracia a Miki, cosa que no entendí, ya que pensaba que tenía ganas de juerga (ya me entendéis).

-Vamos a dormir princesa.

-¿No estás enfadado?

-¿Por qué iba a estarlo?

-Porque te he cortado el rollo jajaja- y me sonrojé como si fuera una adolescente.

-Jajaja no te preocupes, habrá muchas más noches. Y con tenerte a mi lado, me vale de sobra.

Estas últimas palabras me hicieron quererle más si cabía. Me levanté para ponerme el pijama, pero por poco me tropiezo. Miki se rio, y me cogió en brazos para luego posarme en la cama. Fue en busca de mi pijama, y me desvistió lentamente, produciéndome escalofríos. Luego me lo puso, y cogiéndome como a una niña pequeña, abrió la cama y me metió en ella delicadamente para luego taparme con la sábana. A continuación se metió él, apagó la luz de la mesita y me abracé a él. Lo último que recuerdo antes de dormirme fue lo que me dijo en un suave susurro "Te quiero".

No hay comentarios:

Publicar un comentario